Pero siendo prácticos, nada de eso realmente existe.
Nosotros inventamos el colegio.
Nosotros inventamos la universidad.
Nosotros inventamos la oficina.
Somos artífices de nuestra propia tragedia.
Y esto es transversal a todas nuestras dimensiones.
Vamos a dolorosas sesiones de kinesiología en vez de simplemente utilizar células madre.
Pasamos horas hablando con un psiquiatra en vez de simplemente tomar una pastilla.
Lloramos días por alguien, y luego nos desquitamos con la primera desafortunada que se cruza.

PD: Dawson, lol.